El atletismo acaba de vivir su propia "llegada a la Luna". Y Adidas ha derrotado a Nike en su particular carrera espacial
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El atletismo acaba de vivir su propia "llegada a la Luna". Y Adidas ha derrotado a Nike en su particular carrera espacial

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28 de abril de 2026
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Alberto de la Torre
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Alberto de la Torre

Corresponsal Global

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El atletismo acaba de vivir su propia "llegada a la Luna". Y Adidas ha derrotado a Nike en su particular carrera espacial

Seis de mayo de 2017. 

Eliud Kipchoge se presenta en la recta de meta del circuito de Monza, al norte de Italia. Esta vez el sonido de los motores lo pone el choque contra el asfalto de los atletas que acompañan al keniano en el Breaking 2, el primer intento de bajar de las dos horas en distancia de maratón. Pero son los neumáticos los que atraen las miradas. 

En los pies calzan las Nike Vaporfly Elite. Un perfil altísimo, una espuma con una capacidad de absorción como no se había visto hasta entonces. Y lo más llamativo: una placa de carbono. La promesa es que la zapatilla ahorra energía al correr. Es decir, la fatiga llega más tarde y/o el atleta puede correr más rápido con la misma sensación de esfuerzo. 

Hace casi una década, Eliud Kipchoge se quedaba a un puñado de segundos de bajar de las dos horas en distancia de maratón. El Breaking 2 no rompía la ansiada barrera de los 120 minutos pero Nike acababa de abrir una nueva página en la historia del atletismo. 

Comenzaba una carrera espacial que ha terminado cuando casi se cumplen nueve años de aquel reto. El 26 de abril de 2026 se ha llegado a la luna

Pero la bandera la ha puesto Adidas. 

Una foto para la historia

Desde aquel 2017 hemos venido preguntándonos quién sería el primer hombre en bajar de las dos horas en un maratón convencional. El propio Eliud Kipchoge lo consiguió el año siguiente, convirtiéndose en el primero en completar los 42.195 metros en menos de 120 minutos. Pero el evento, rodeado de liebres, con un coche haciendo pantalla para tapar el viento y con avituallamientos móviles, no podía ser validado como récord del mundo

En 2018, en el maratón de Berlín, considerado como uno de los circuitos más rápidos del mundo, Eliud Kipchoge asombró parando el crono en 2:01'39". El año siguiente, el mítico Kenenisa Bekele se quedaba a solo dos segundos de ese mismo récord en una de las rectas finales más crueles de la historia.

Por aquel entonces, los récords ya caían a pares con las nuevas Nike de placa de carbono. Los atletas reventaban récords al mismo ritmo que se elevaban las quejas de dopaje tecnológico. Algunos, de hecho, rompían contratos al entender que jugaban con desventaja. Con el hombre más rápido del mundo en la larga distancia a 99 segundos de romper la barrera de las dos horas, la pregunta de si este hito lo veríamos algún día era más que repetida. En 2022, Kipchoge consiguió acercarse y nos hizo soñar. Finalmente se excedió en un minuto y nueve segundos.

El 26 de abril de 2026, Sabastian Sawe puso la bandera en la Luna. Y Yomif Kejelcha la apuntaló. Adidas había ganado en la carrera espacial con una foto que pasará a la historia.

Desde que Nike revolucionara al mercado con el lanzamiento de las primeras Vaporfly, las marcas de atletismo entraron en combustión. Las zapatillas con placa de carbono se multiplicaron, las espumas se ablandaron y se volvieron más reactivas. La competencia llegó y Nike parecía haberse quedado atrás. Kelvin Kiptum en 2023 demostró que nos equivocábamos, que él era el principal candidato a romper la mítica barrera. Se quedó a 35 segundos de conseguirlo en el maratón de Chicago pero un accidente de coche terminó pocos meses después con su vida. 

Unos meses antes, Tigst Assefa para el crono en unos históricos 2:11'53" en el maratón de Berlín. Acaba de rebajar casi dos minutos el récord del mundo. En sus pies, las Adidas Adizero Adios Pro EVO 1. La batalla Nike-Adidas está que arde y en 2024 Ruth Chepngetich, vestida por Nike, se convierte en la primera mujer de la historia en bajar de 2 horas y 10 minutos. El año siguiente, Chepngetich es sancionada por dopaje pero no afecta a este récord. Este mismo año en Barcelona, Fotyen Tesfay consigue bajar de las dos horas y 11 minutos y Adidas ya tiene también la segunda marca más rápida de la historia del maratón femenino.

Pero el golpe definitivo lo dan ayer. Solo dos hombres han bajado de dos horas en un maratón convencional. 

Los dos visten Adidas. 

De la Vaporfly a la Adizero Adios Pro EVO 3

Cuando Nike puso a la venta la Vaporfly por primera vez, la locura se desató. 

No solo entre el público más o menos amateur, los atletas comprobaban in situ que sus zapatillas no estaban a la altura de lo que daban las de la marca de Oregon. Hasta su llegada, las zapatillas de competición se habían estandarizado en perfiles mínimos y drop (la diferencia de altura entre la zona delantera y la trasera) bajos. 

La Vaporfly reventó lo que se conocía hasta entonces. Alturas imposibles para la época, espumas muy blandas y un "tacto" del asfalto nulo para unos pies acostumbrados a estar siempre cerquita del suelo. Sin embargo, por algún motivo, funcionaban. 

La mejora se achacó rápidamente a la placa de carbono pero la placa solo es una de las piezas que hacen funcionar el conjunto. Aunque se achacaba directamente a la placa, lo cierto es que esa sensación de "catapulta" y de rebote extremo del pie era el resultado de utilizar una espuma súpercrítica con mucho retorno. De hecho, el carbono servía para estructurar la zapatilla y darle estabilidad al pie. 

Javi Moro, responsable de material en la revista Corredor, explica que estas espumas "son muy ligeras y tienen una gran capacidad para retener y devolver energía" pero recalca que realmente no han cambiado mucho en lo general. "Han cambiado las curvaturas de la placa y de las mediasuelas para generar más efecto balancín", nos explica aunque recalca que más como un medio para adaptarse a todo tipo de públicos "porque no todos los corredores toleran igual el mismo tipo de placa". 

Ese balancín es más acusado conforme las marcas han buscado los límites en la normativa. World Athletic, que organiza los grandes eventos y certifica las pruebas y la validez de los resultados, impide competir con zapatillas cuya altura entre el suelo y el apoyo de la plantilla supere los 40 mm. Pero las marcas juegan con el "dónde" se toman esas medidas (en dos puntos específicos, talón y medio pie) para jugar con las geometrías y tratar de poner más espuma en los corredores, aumentando el volumen de espuma supercrítica y, por tanto, aumentar el retorno de energía. 

La espuma se acompaña diferentes tipos de placa. Las hay de cuchara, las hay que solo llegan a la mitad del pie o, como ha estado utilizado Adidas, varillas allí donde caerían nuestros dedos. El objetivo es en algunos casos generar ese efecto palanca pero en otros es, únicamente, dar estructura a la zapatilla y que los pies no bailen por un exceso de inestabilidad. Incluso, la propia marca germana ha innovado en este último modelo con una placa que abraza por los laterales el pie pero parece dejarlo reposar lo máximo posible sobre la espuma para ganar reactividad.

Una vez probadas todo tipo de combinaciones, las marcas han empezado a jugar con el peso. Es el gran aliciente de las Adizero Adios Pro EVO 3. Para Daniel Navarro, trabajador de la histórica tienda Bikila, es donde se ha producido la mayor evolución. "Se ha aligerado mucho el peso, sobre todo porque las espumas son menos densas y más esponjosas porque utilizan materiales más volátiles al crear dicha espuma, como el nitrógeno. Ocupan mucho volumen y pueden retornar mucha energía pero pesan cada vez menos", señala.

Las últimas zapatillas de Adidas juegan con los límites de World Athletics y sin embargo solo pesan 97 gramos

Las mejoras, de hecho, no se han quedado ahí. "Los upper (la tela o malla que recubre el pie) apenas tienen estructura para aligerar el peso y luego llevan el caucho mínimo para hacer contacto con el suelo", explica Navarro. 

De hecho, son dos de las virtudes de la zapatilla ganadora en Londres. Adidas asegura que se ha inspirado en los deportes de vela para crear un upper en la Adizero Adios Pro EVO 3 con los termosellados justos y las mínimas pérdidas en los cordones. El caucho no ocupa toda la suela, solo se encuentra donde el atleta de élite va a pisar. El resultado: una zapatilla de 97 gramos. "No me atrevo a afirmar nada pero con este volumen y este peso, no sé cómo van a seguir aligerándolas", confiesa el trabajador de Bikila.

Adidas ha sabido sacar partido a la ingente cantidad de dinero invertida. Tienen la foto más deseada y han creado la idea de que, hoy por hoy, están por encima del resto. Y eso tiene un precio. Si quieres comprar: 500 euros. Siempre que tengas suerte y consigas hacerte con unas nuevas y no tengas que recurrir al mercado gris. 

Nike no estará en la foto pero el partido que le ha sacado a aquel Breaking 2 es enorme. Consiguieron crear una nueva línea de producto de la que luego han nacido zapatillas igualmente exitosas como las Nike Alphafly. Robaron atletas a sus rivales con la promesa de utilizar una zapatilla que nadie más tenía y se posicionaron como la marca imprescindible si querías correr rápido. La fama de las Alphafly y las Vaporfly todavía dura entre los que, incluso, no pretenden rodar demasiado rápido. 

Por el camino, marcas como Asics, Hoka, Saucony, Mizuno u On han ido sacando al mercado sus propios conceptos pero, desde luego, ninguna de ellas han conseguido posicionar en el mercado modelos tan icónicos como los de Nike o Adidas. 

Foto | Adidas

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